Economía circular, el gran reto del sector empresarial

 

Es uno de los términos que más suenan cuando escuchamos o leemos sobre formas de producción sostenibles. La economía circular se ha convertido en el número uno de la lista de cosas por hacer de las empresas que se suman a cumplir con la Agenda 2030. Veamos en qué consiste este modelo de producción y cuáles son sus beneficios.

El objetivo fundamental de la economía circular es la reducción de residuos al mínimo. ¿Cómo se consigue? Mediante la ruptura con el modelo de producción lineal que hemos llevado a cabo desde la revolución industrial, siglos de creación de basura no orgánica, para la implantación de un sistema de producción y consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible. Todo lo que se fabrica es reciclado y vuelve a integrarse en el proceso industrial en un ciclo infinito.

La toma de conciencia de las empresas con respecto a hacer la transición hacia este modelo no recae solo sobre la escasez de recursos que enfrenta nuestro planeta. Cualquier empresario con un poco de mimo hacia su público objetivo habrá advertido ya que quien consume lo hace cada vez más basándose en si el producto responde o no a un modelo sostenible. Del mismo modo, empresarios y empresarias noveles apuestan por la economía circular. Al fin y al cabo, son el presente consumidor del futuro productor.

Además de la reducción de residuos y de la explotación de materias primas, la economía circular cuenta con otros muchos beneficios: acaba con la dependencia de los países compradores de materias primas de los países productores y reduce el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono de las extracciones. También establece un marco de producción beneficioso para la investigación y la innovación, y con ello el crecimiento económico y la creación de nuevos puestos de trabajo de alta cualificación.

 

«La economía circular establece un marco de producción beneficioso para la investigación y la innovación, y con ello el crecimiento económico y la creación de nuevos puestos de trabajo de alta cualificación»

 

Es decir, que habría dónde colocar a la actual generación bajo el injusto apelativo de «sobrecualificada». En Andalucía, una comunidad condenada a vivir del turismo, a los contratos por temporada y a las condiciones precarias que establecen, como sueldos bajos, poca cotización, omisión total de la compensación de las horas extras, etcétera, sustentado por la amenaza del desempleo, supondría un cambio total de las perspectivas de futuro de sus estudiantes universitarios.

En la carrera hacia una forma sostenible de habitar el planeta, las empresas no pueden tener una función sobrevenida. Su implicación e iniciativa en la consecución de la gran mayoría de las ODS de la Agenda 2030, así como la adopción del modelo de economía sostenible y otros compromisos, es decisiva.

 

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