¿Los objetivos de desarrollo sostenible son realistas?

Los ODS se gestaron en 2012 y desde 2016 se trabaja en su consecución. Seis años después echamos la vista atrás y miramos de reojo al futuro. ¿Son objetivos realistas?

 

Justo desde el momento en el que los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fueron gestados en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro en 2012, ya han ido generando ríos de tinta. La ONU los adoptó en 2015 presentando la Agenda 2030 basada en diecisiete objetivos y desde enero de 2016 se trabaja en su consecución. Seis años después echamos la vista atrás y miramos de reojo al futuro. ¿Son objetivos realistas?

La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (UNECE por sus siglas en inglés) presentó tiempo atrás un informe titulado Is the UNECE region on track for 2030? Assessment, stories and insights en el que se advertía de que si se sigue al ritmo actual, para el año 2030 solo se alcanzarán veintitrés de las ciento sesenta y nueve metas propuestas.

A su vez, el informe también especifica que la pandemia había frenado o ralentizado el avance hacia los ODS, al menos en el corto plazo. La investigación sostiene que el compromiso con la Agenda 2030 requiere intensificar los esfuerzos para encontrar soluciones políticas adecuadas a las nuevas circunstancias.

Para el informe se incluyó además de a los países europeos, a Estados Unidos, Canadá, Israel, Turquía y las repúblicas de Asia Central. Pese a los resultados –poco alentadores–, es interesante exponer que el análisis solo se ha basado en ochenta y nueve de las ciento sesenta y nueve metas de la Agenda 2030, ya que los ochenta restantes no podían evaluarse por falta de datos.

 

«Los países analizados están en vías de reducir la pobreza extrema, la desnutrición y la malnutrición, así como proporcionar acceso a los servicios básicos y a una vivienda digna. Pero es poco probable que se alcancen los objetivos de reducción de la pobreza definida a nivel nacional y la pobreza multidimensional»

 

Para obtener esta especie de fotografía con el estado de los ODS en las regiones analizadas, se ha elaborado una catalogación de colores para ver el avance en cada meta. Por ejemplo, si el ritmo es bueno para que el objetivo sea alcanzado en 2030 será verde. Amarillo, si hay que acelerar el progreso. Y rojo, si la tendencia es claramente contraria a la deseada.

El color mayoritario es el amarillo con cincuenta y siete de las ochenta y nueve metas analizadas, seguido del verde con veintitrés metas y el rojo con nueve. La evaluación se basa en los datos disponibles en la Base de Datos de Indicadores Globales de ODS de las Naciones Unidas, casi todos los cuales pertenecen a la época anterior a la pandemia.

Es interesante destacar que los países analizados están en vías de reducir la pobreza extrema, la desnutrición y la malnutrición, así como proporcionar acceso a los servicios básicos y a una vivienda digna. Pero es poco probable que se alcancen los objetivos de reducción de la pobreza definida a nivel nacional y la pobreza multidimensional, especialmente a la luz de las deficiencias previstas en materia de protección social y recursos para los programas de lucha contra la pobreza.

 

«Según las mediciones de la Red Española del Pacto Mundial realizadas antes de la pandemia, la región está en vías de alcanzar 5 de los 13 objetivos de salud y bienestar. Hablamos de seguridad vial, los efectos de la contaminación sobre la salud y la gestión de los riesgos sanitarios»

 

La Red Española del Pacto Mundial ha analizado el avance en cada área del desarrollo sostenible teniendo en cuenta estas metas. En cuanto al clima y al medioambiente, la región está en vías de alcanzar siete metas. Por ejemplo, es probable que la mayoría de los países de la región reduzcan las subvenciones a los combustibles fósiles hasta casi cero en 2030 y cumplan los objetivos relativos a la intensidad de carbono del producto interior bruto. Aunque tendrían que acelerar el progreso en otras como los relacionados con la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad, la gestión sostenible de los bosques, la resiliencia ante las catástrofes, la generación y el tratamiento de residuos y el uso sostenible de los recursos naturales.

En el caso de algunos de los objetivos relativos a la actividad económica y las ciudades, como los relativos a la energía asequible y no contaminante (ODS 7), a ciudades y comunidades sostenibles (ODS 11) y al consumo y la producción responsables (ODS 12), los avances van por buen camino o indican que estos ODS podrían alcanzarse si se multiplican los esfuerzos. Pero en otros, las tendencias adversas observadas en una o más metas señalan que estos ODS están lejos de cumplirse a menos que se concentren las políticas para cambiar su curso. Se trata, en particular, del ODS 8 sobre crecimiento económico y trabajo decente, y del ODS 9 sobre industria, innovación e infraestructura.

Según las mediciones realizadas antes de la pandemia, la región está en vías de alcanzar 5 de los 13 objetivos de salud y bienestar. Hablamos de seguridad vial, los efectos de la contaminación sobre la salud y la gestión de los riesgos sanitarios. En la otra cara de la moneda están más de la mitad de las metas dentro de este ODS, que requieren un impulso mayor.

 

 

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