Seis razones para dejar los plásticos de un solo uso

El plástico está presente en casi cada acción de nuestra vida que requiera de un utensilio. Bolígrafos, gafas, libretas, enchufes, cubos de basura o los de la fregona, ¡la propia fregona!, el salpicadero de tu coche, la funda de tu móvil… El plástico está por todos lados. Los ejemplos citados son de uso prolongado y aún así suponen toneladas de residuos diarios en el mundo. ¿Qué pasa cuando se trata de plásticos de un solo uso como bolsas de la compra o envoltorios? ¿Cómo afecta al medio ambiente? ¿Y a nosotros?

La ONU calcula que de no hacer nada para reducir el uso del plástico, para el año 2050 en los océanos podría haber más plástico que peces. Es por ello que la guerra contra este material está recogida entre las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 relacionados con la protección de la vida marina y la producción y consumo responsable.

Nosotros vamos a darte al menos seis buenas razones por las que sacar de tu vida, hoy mismo, los plásticos de usar y tirar.

 

  1. Abuso de combustibles fósiles

El 99 por ciento del plástico nuevo está hecho a partir de combustibles fósiles. Principalmente, petróleo. El 5 por ciento de la extracción del crudo se destina a la fabricación de plásticos y su transformación lanza grandes cantidades de gases nocivos tanto para el medio ambiente como para nuestra salud. Es duro pensar que siglos después de que se acaben las reservas de petróleo, el plástico continuará contaminando los ecosistemas.

 

«Es duro pensar que siglos después de que se acaben las reservas de petróleo, el plástico continuará contaminando los ecosistemas»

 

  1. Gran huella de carbono

La huella de carbono son los gases emitidos al aire de forma directa por el uso de combustibles fósiles en maquinaria o vehículos, por pérdidas de gases refrigerantes o por reacciones químicas durante los procesos de producción. Al fabricar un kilogramo de plástico nuevo se emiten unos 3,5 kg de CO2 a la atmósfera. Según la ONU, cada año se producen 400 millones de toneladas en el mundo. Saquen sus calculadoras de plástico y hagan sus cuentas.

  1. Permanecen en el medio ambiente durante siglos

El uso medio de una bolsa de plástico es de diez minutos y tardará entre cincuenta y cien años en desaparecer del medio ambiente. Una botella de plástico puede servirnos durante unos veinte minutos y, de acabar en el mar, tardará entre doscientos y cuatrocientos años en descomponerse. Las botellas de PET (siglas en inglés para tereflalato de polietileno) son cien por cien reciclables, pero si acaban en el medio ambiente en lugar de en una planta de reciclado pueden tardar hasta un milenio en desaparecer.

  1. Bajo porcentaje de reciclado

Aunque existen muchos tipos de plásticos reciclables, estos suelen mezclarse con otros materiales no reciclables como el pegamento o el aluminio en la fabricación de los distintos productos a los que se destinan. La dificultad a la hora de separar los materiales hace que no todo el plástico que metemos en el contenedor amarillo se pueda reciclar. De hecho, un estudio reciente publicado por la revista científica Science Advances calcula que solo el 9 por ciento del plástico producido es apto para el reciclaje después de su uso final. ¿Significa esto que no merece la pena separar el plástico para reciclarlo? No, significa que lo ideal es reducir su consumo lo máximo posible.

 

«Para casi todo existe ya una alternativa sostenible: desde las bolsas reutilizables o de materiales no plásticos para la compra hasta utensilios del día a día como el cepillo de dientes de bambú o el cristal para almacenar productos comprados a granel. Es cuestión de acostumbrarse. Todo el planeta saldrá ganando. Eso te incluye»

 

  1. Destruyen el ecosistema marino

Solo en España, se arrojan al día 126 toneladas de plástico al mar. Este plástico acaba con la vida de miles de animales marinos ya sea por ingesta, asfixia o porque queden atrapados entre los residuos. La ingesta de plástico por parte de los animales, así como su descomposición, hacen que las partículas entren a formar parte de la cadena alimenticia. Sí. Literalmente, estamos comiéndonos el plástico que tiramos al mar.

  1. Perjudican nuestra salud

La ingesta de estos microplásticos es altamente perjudicial para nuestra salud. Entre las consecuencias que la ingesta o la inhalación de microplásticos puede tener para nuestro organismo están problemas renales, gastrointestinales, neurológicos, reproductivos y respiratorios. Este impacto sobre nuestra salud puede desembocar en diabetes, toxicidad en el desarrollo o incluso el cáncer.

Sabemos que el plástico está totalmente integrado en nuestras vidas y que cambiar los hábitos no es tarea fácil. Hay que ponerle atención y mucha conciencia. Y es por ello que te hemos traído este artículo. Aunque parezca que el uso de plásticos es la única opción que se nos da en muchos casos, lo cierto es que para casi todo existe ya una alternativa sostenible: desde las bolsas reutilizables o de materiales no plásticos para la compra hasta utensilios del día a día como el cepillo de dientes de bambú o el cristal para almacenar productos comprados a granel. Es cuestión de acostumbrarse. Todo el planeta saldrá ganando. Eso te incluye.

 

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