Ocho provincias, ocho problemas medioambientales

Andalucía es, sin duda, un paisaje rico en contrastes. Desde las cumbres nevadas de Granada hasta las costas de cinco de sus ocho provincias, la comunidad autónoma es un paseo por casi todos los accidentes geográficos imaginables. Lo que puede presentarse como una virtud, no pocas veces resulta una exposición de puntos débiles. Si hay contaminación en los ríos y los mares, Andalucía se ve afectada. Lo mismo que ocurre con los bosques, extensiones de campo, zonas ganaderas o cualquier otro sistema susceptible de ser contaminado. Porque o lo está o lo estará.

Hemos analizado cuáles son los principales problemas de contaminación por provincias en Andalucía a ocho años del límite establecido por la Agenda 2030 para subsanarlos.

 

Huelva: convivir con fosfoyesos

Huelva lleva décadas conviviendo con la contaminación atmosférica debido a la abundante emisión de gases tóxicos procedentes de excesiva zona industrial. Ya lo comentamos en este medio hace unos meses, pero nunca está de más recordar que a ese problema hay que sumarle un vertedero de residuos tóxicos a cielo abierto que alberga 120 millones de toneladas de fosfoyesos a solo medio kilómetro de las primeras casas de la ciudad. Cuatro enormes balsas de vertidos procedentes de todas partes de Europa y que es responsabilidad de la empresa Fertiveria. La preocupante cercanía con la población onubense ha llevado a abrir una investigación sobre los efectos en la salud de lo que algunos medios ya llaman el Fukushima de Huelva.

Sevilla tiene un olor especial

Un informe de Ecologistas en Acción señala que «Sevilla incumple la legislación de calidad del aire». Según los datos, el 80 por ciento de la población de su área metropolitana respira un aire de mala calidad. Pese a ello, la calidad del aire mejoró durante el periodo de pandemia con una reducción notable de los niveles de CO2. El motivo fue la reducción de la movilidad por el confinamiento, ya que, según la ONG, el tráfico es el principal causante de este problema.

Cadiz: no es el mar lo que más preocupa

Lo habitual en una ciudad costera y con las cifras de turismo que maneja una ciudad como Cádiz es que los ecologistas y la ciudadanía se echen las manos a la cabeza por el maltrato a los ecosistemas marítimos. Sin embargo, la capital gaditana cuenta con un problema de contaminación mayor en su aire. La Bahía de Cádiz está señalada en negro en el mapa de Andalucía como uno de los diez focos principales de contaminación. Según el informe La calidad del aire en el Estado español durante 2021, publicado ayer por Ecologistas en Acción, las causas hay que buscarlas en la actividad portuaria y el tráfico rodado. Además, el informe advierte que la polución puede extenderse por el resto del territorio y perjudicar zonas rurales y de interior de la comunidad.

 

«Una gran parte de las empresas andaluzas han comenzado el camino hacia unos modelos de producción y desarrollo sostenibles, pero todavía es necesario un ejercicio de compromiso a nivel colectivo de modelos de transporte, trabajo, consumo, producción, etc. que no suponga algún perjuicio para la salud de nuestro entorno»

 

Málaga intoxicada por las cremas solares

Sin duda, uno de los problemas de contaminación más sorprendentes es el que afecta a la Costa del Sol. Las playas de Málaga han encontrado un gran enemigo para sus ecosistemas en los químicos tóxicos de las cremas solares. Un estudio de Ecologistas en Acción, financiado por el MITECO, recoge el impacto negativo de los filtros solares para la biodiversidad de la zona. El informe que se publica anualmente bajo el nombre de Banderas Negas ha señalado este nuevo problema destacando su impacto negativo especialmente en espacios naturales como el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, donde la baja movilidad de la masa marina facilita que los químicos tiendan a acumularse con una mayor facilidad.

Córdoba, el lugar con más contaminación por ozono

El último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala la mala calidad del aire en Córdoba. La ciudad andaluza duplica el umbral de contaminación en el aire en el que empieza a ser perjudicial para quienes lo respiran, siendo especialmente peligroso para las personas con problemas de salud de origen respiratorio. El problema no es nuevo para los cordobeses. Ya en 2018 un estudio publicado por Ecologistas en Acción afirmaba que 330.000 personas de la capital y poblaciones cercanas habían respirado aire contaminado por encima del límite establecido. El repunte de la quema de combustibles fósiles, el cambio climático y la escasa movilidad del aire por las altas temperaturas podrían ser las principales causas de un problema que afecta a la salud y al medio ambiente.

Granada, la segunda capital más contaminada de España

Pues con todo, el de Córdoba no es el peor caso de mala calidad del aire. Así lo muestra el informe del Observatorio de Sostenibilidad de 2020, que analizó las muestras de dióxido de nitrógeno en aire en más de ochenta ciudades españolas. Solo el aire de Madrid es peor que el de Granada. Parece que el tráfico y la combustión de biomasa en la zona de la vega.

Villanueva del Arzobispo, la preocupación ambiental de Jaén

El pueblo olivarero de Villanueva del Arzobispo cuenta con tan solo 8 400 habitantes y, sin embargo, está en los puestos altos de la lista negra de Bruselas. Lleva varios años encadenando apariciones en todos los informes anuales de contaminación del aire, algo que para el concejal de Medioambiente de la localidad, Tomás Martínez, tiene una razón muy sencilla: «No creo que seamos los únicos. Lo que pasa es que los otros no tienen medidores instalados en su pueblo». Sea como fuere, el pueblo es uno de los puntos con mayores índices de contaminación del aire del país, compitiendo con ciudades como Madrid o Barcelona. La explicación más plausible también la tiene su concejal. Por un lado, «está situado en una hondonada. Cuando hay estabilidad atmosférica, el aire frío no asciende y retiene las partículas a ras de suelo». Por otro lado, es precisamente con ese frío cuando más se encienden las calderas de combustión de biomasa que han aumentado considerablemente en el pueblo jienense en los últimos años gracias a las subvenciones y debido a la subida de los precios de la energía.

Los invernaderos de Almería: demasiado plástico para el océano

El problema no está tanto en los invernaderos como en los vertederos ilegales a los que van a parar, según datos de la Junta de Andalucía, 33 500 toneladas de plástico anuales. Al menos 5 000 toneladas terminan alcanzando sus costas, lo que ha supuesto un grave problema de contaminación del mar. Almería triplica ya la invasión media de microplásticos en fondo marino, algo que afecta tanto al ecosistema terrestre como marino, así como a nuestra propia salud.

 

Aunque, como vemos con frecuencia en este medio, una gran parte de las empresas andaluzas han comenzado el camino hacia unos modelos de producción y desarrollo sostenibles, todavía es necesario un ejercicio de compromiso personal a nivel colectivo de modelos de transporte, trabajo, consumo, producción y cualquier otro aspecto de nuestro día a día que no suponga algún perjuicio para la salud de nuestro entorno.

 

Imagen superior: Joanjo Puertos – Unsplash

 

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