Igualdad de género: cinco mil euros menos

Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, el número cinco de los diecisiete que la conforman, y de los más candentes si hablamos de debates actuales, es el de la Igualdad de Género. Quedan algo menos de ocho años para situarnos en ese deadline que es el 2030 y Andalucía parece que está algo lejos de cumplir con ese objetivo si hablamos de salarios. Concretamente, a una distancia de algo más de 5 136 euros, que es la diferencia anual entre lo que cobran los hombres y lo que perciben las mujeres a lo largo del año.

Así lo han hecho saber desde el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Málaga. Según los datos expuestos por Dolores Fernández, delegada territorial de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, y María Encarnación Santiago, asesora de programa del IAM, el salario medio anual de ellas es de 19 391 euros, mientras que ellos ganan 24 527 euros. Así lo indica la Encuesta de Estructura Salarial 2021. Suele hacerse para esto una comparativa muy ilustrativa que establece que esa diferencia equivaldría a que ellas dejasen de cobrar a partir de octubre por el mismo trabajo que ellos.

 

«La diferencia equivaldría a que ellas dejasen de cobrar a partir de octubre por el mismo trabajo que ellos»

 

Los motivos hay que buscarlos en hechos como que las mujeres acceden a menos puestos directivos que los hombres. Ojo al dato: Solo el 29 por ciento de empresas andaluzas cuentan con al menos una mujer en uno de estos puestos. Y podemos hasta alegrarnos de que ese valor porcentual haya subido tres puntos con respecto a 2020. Para ellas se quedan las labores de limpieza, hostelería o cuidados a personas dependientes, en su mayoría con contratos precarios y a media jornada. Ahí va otro dato: el 87,9 por ciento de las trabajadoras en Andalucía se dedican a este tipo de actividades. Y ya que hemos dado estos porcentajes, no deberíamos dejarnos en el tintero otro apunte importante: tan solo un 28 por ciento de las mujeres realizan una carrera tecnológica, y un 7 por ciento, ingenierías.

La consecuencia directa de estos datos que, no hay que olvidar, responden a la realidad de las mujeres de nuestra Comunidad Autónoma, es una feminización de la pobreza. Y aunque desde el ejecutivo andaluz ya se trabaja en políticas de igualdad como el Plan Estratégico para la Igualdad de Mujeres y Hombres en Andalucía, la erradicación de esta situación pasa por un cambio estructural de los roles de género. Las mujeres aceptan más trabajos a media jornada porque, por norma, lo compaginan con las responsabilidades del hogar. Tampoco hay que olvidar que la brecha salarial y la desigualdad de oportunidades laborales favorece el hecho de que un hombre depende en más casos de sí mismo para ser o no pobre, mientras que, habitualmente, la mujer pareja de un hombre en situación de pobreza está indefectiblemente abocada a la pobreza.

 

«La consecuencia directa de estos datos que, no hay que olvidar, responden a la realidad de las mujeres de nuestra Comunidad Autónoma, es una feminización de la pobreza»

 

Le hablamos ahora directamente a los hombres de nuestra comunidad. Si damos por suficientes los esfuerzos del IAM y las propuestas de la Junta para el cambio, estaremos haciendo lo mismo que cuando eludimos nuestras responsabilidades en el hogar: dejar que sean esas mujeres las que se encarguen de hacer un trabajo que es responsabilidad de todas las personas: hombres y mujeres. Si no nos hacemos partícipes de ese cambio, estamos negando a las mujeres el tiempo del que los hombres siempre hemos dispuesto y aún disponemos, gracias al trabajo de ellas, para conseguir nuestras metas individuales. Las mismas metas individuales a las que las mujeres deben tener acceso para su triunfo colectivo. Una sociedad cuya mitad se sostiene sobre los hombros de la otra mitad no es sostenible, es injusta.

 

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