Primero, la guerra

Aunque este sea un medio dedicado a los esfuerzos de las empresas andaluzas para un mundo sostenible, no podemos mirar hacia otro lado ante un conflicto como la Guerra de Ucrania. Y no solo por cuestiones periodísticas o humanitarias, sino porque una guerra de esas dimensiones tendrá consecuencias sobre los objetivos de la Agenda 2030. Un notabilísimo impacto recesivo que desvirtúan de manera indefectible cualquier progreso en materia de sostenibilidad en cualquier parte del Mundo.

Cuando una potencia inicia una guerra, nada es más importante que la guerra. Su efecto sobre el orden internacional de prioridades es el mismo que el de una bola sobre los bolos cuando hace pleno. Todo lo que hasta ayer era urgente, ahora lo es menos. Ni el Cambio Climático ni la Covid-19 se salvan en esta discriminación.

 

«El primer revés llega con la obligación de aumentar el consumo de petróleo y el carbo tras el corte de gasoductos, con el consecuente encarecimiento de estas fuentes de energía»

 

Las consecuencias sobre la carrera por cumplir con todos los ODS marcados en la Agenda 2030 no van a tardar en notarse, por no decir que ya lo están haciendo. Podemos decir que, si Europa tenía entre sus objetivos reducir en un 55 por ciento las emisiones a la atmósfera hasta neutralizar el consumo de combustibles derivados del petróleo hasta su prohibición total, el primer revés llega con la obligación de aumentar el consumo de petróleo y el carbo tras el corte de gasoductos, con el consecuente encarecimiento de estas fuentes de energía.

Con respecto al clima, Rusia tiene en Ucrania el 44 por ciento de sus industrias emisoras de gases. Esto, unido a la amenaza de atacar Chernóbil, podría desembocar en todo un cataclismo ecológico de ser la zona el escenario de un enfrentamiento armado.

Por otra parte, las guerras tienen un efecto devastador para la estabilidad de la población civil que las sufre. En esto habría que destacar el aumento de la pobreza que acompaña a los desastres bélicos y cuya erradicación está en el primer punto de la Agenda. Además, aunque entre las víctimas civiles haya mujeres y hombres, las bajas masculinas en estos países suelen tener como consecuencia la situación de vulnerabilidad extrema en la que quedan sus familias, yendo esto en contra de los avances en igualdad y de las opciones para la infancia al acceso a una educación de calidad.

 

«Aparte de las cuestiones destacadas, la guerra es una destrucción total que afecta a la mayoría de las estrategias que conforman a los ODS. Es prácticamente una vuelta a la casilla de salida»

 

Aparte de las cuestiones destacadas, la guerra es una destrucción total que afecta a la mayoría de las estrategias que conforman a los ODS. Es prácticamente una vuelta a la casilla de salida. Cualquier fondo europeo que hasta ahora estuviera destinado a conseguir los objetivos marcados en la Agenda pasa ahora a ser el capital con el que reponer unos desastres que aún están por evaluar.

Habrá que resignarse a suponer que lo que la política te da, la política te lo quita. Solo queda esperar a que en algún momento se repare y actúe contra el hecho de que no podemos hablar de un proyecto para un mundo mejor, en ningún nivel ni en ninguna región del mundo, mientras se sigan permitiendo tiranías soberanas.

 

Foto: Tobin Jones / Pixnio

 

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