Turismo sin banderas negras

Lo de que Andalucía sin turismo se quedaría sin su gran motor económico, para quien se lo crea. El próximo verano, hagamos gala de un turismo sin banderas negras. Respetuoso y sostenible.

 

Lo de que Andalucía sin turismo se quedaría sin su gran motor económico, para quien se lo crea. Sin turismo, Andalucía se quedaría sin banderas negras. Al menos sin la mitad de estos símbolos del mal estado de salud del litoral, que otorga Ecologistas en Acción y de los que las playas de nuestra Comunidad Autónoma han recibido nada menos que once este verano.

Pero por fin llega septiembre y trae lluvia. Lástima para aquellos que quieren alargar el verano y sus efectos sobre el medio ambiente más allá de lo que ya no es sostenible. Pero estas lluvias espantan y limpian. Con el fin de las vacaciones, llega el descanso para los ecosistemas costeros. Y es que si el descanso tiene como fin desprenderse de lo que nos desgasta, nos consume y agota, y pretende una regeneración de lo que perdemos en ese desgaste, nadie se lo merece más que las costas abarrotadas de veraneantes durante los meses de verano. El turismo que practicamos desde junio hasta agosto desgasta los espacios naturales, consume sus recursos y agota la fauna autoóctona de manera incesante durante estos tres largos meses.

 

«No es casualidad que Andalucía sea la comunidad autónoma con más playas portadoras de banderas negras en España, ya que su contaminación está directamente relacionada con un turismo que desde hace ya varios años esta desbordado y es innegablemente insostenible»

 

No solo se trata de la basura que de manera inevitable acaba en el mar debido a la actividad turística o ese pseudomarisqueo descontrolado que se basa en buscar entre las rocas de la playa cangrejos, camarones o incluso estrellas de mar, especie actualmente protegida, para dejarlos morir al sol en un cubo de plástico para divertimento de los más pequeños. Una educación, por cierto, que dista mucho de los valores que necesitamos inculcar a las nuevas generaciones de cara a un futuro respetuoso con el entorno. Además, si se pasan el día con una tablet, ¿qué necesidad hay de maltratar a la fauna para tenerlos entretenidos? Entre los principales motivos que han llevado a la ONG a colocar su bandera negra en un buen puñado de playas andaluzas están la contaminación, en su mayor parte debida a sustancias como los disruptores endocrinos presentes en las cremas solares, la mala gestión ambiental y los proyectos urbanísticos inviables en espacios protegidos con fines turísticos, como esa fechoría que pretende colocar pisos de alquiler vacacional en pleno Parque Natural de La Breña, en Barbate, una ciudad con una zona turística ya de sobra consolidada.

No es casualidad que Andalucía sea la comunidad autónoma con más playas portadoras de banderas negras en España, ya que su contaminación está directamente relacionada con un turismo que desde hace ya varios años está desbordado y es innegablemente insostenible. Así, las playas con bandera negra en nuestra Comunidad son: Cuevas de Almanzora y Costa de Levante de Adra, en Almería; El Palmar, Mangueta y Barbate, en Cádiz; La Rábita y La Charca, en Granada; Ría de Huelva y Playa de La Antilla, en Huelva; y Paraje Natural Acantilados Maro-Cerro Gordo y Litoral de la provincia de Málaga, en Málaga. Todas las provincias con costa en Andalucía han recibido alguna bandera.

 

«El próximo verano, hagamos gala de un turismo sin banderas negras. Respetuoso y sostenible. No podemos limitarnos a estar orgullosos de ser un destino turístico, sino de seguir siendo un lugar digno de conocer»

 

Ahora volvemos a nuestras ciudades y sus rutinas. A nuestras casas con tres cubos de basura para separar residuos y a depositarlos cívicamente en los contenedores dentro del horario municipal permitido para mantener limpio el cemento. Y dejamos playas deterioradas y empresarios metidos a políticos frotándose las manos pensando en qué espacio natural un hotel con chiringuito le daría más dinero. Utilicemos los meses que dura el curso para reflexionar sobre la necesidad de la educación y la conciencia medioambiental. Para entender que poner los beneficios económicos en primera línea de prioridades es lo que nos ha llevado a esta situación. Andalucía debe levantarse contra quienes pretenden convertirla en el vertedero de las rutinas de la sociedad moderna.

El próximo verano, hagamos gala de un turismo sin banderas negras. Respetuoso y sostenible. No podemos limitarnos a estar orgullosos de ser un destino turístico, sino de seguir siendo un lugar digno de conocer.

 

Imagen superior: Engin Akyurt – Unsplash

 

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