Cambio climático: pensar en lo global y actuar glocalmente

La Educación Ambiental es fundamental si queremos que nuestros hijos y nietos aprendan a valorar y conservar el cada vez menos rico patrimonio natural que poseemos. “No se puede amar lo que no se conoce, ni defender lo que no se ama”. Esta frase se atribuye a varios autores, entre otros a San Agustín y a Leonardo da Vinci, pero la podríamos suscribir cualquiera pues está cargada de sentido común. El labrador ama su tierra, el hortelano a su huerto, el pastor ama a sus ovejas, a sus cabras y a sus perros pastores. El ganadero a sus vacas, cerdos, caballos, gallinas. El arquitecto, a los proyectos y a las edificaciones que ha conseguido crear y realizar. El poeta ama a sus poemas. El novelista, a los personajes que ha creado. La madre y el padre aman a sus hijos, los hijos a los padres. Y así, al igual que en la vida humana, vemos el reflejo en la vida animal donde la leona cuida de sus cachorros y la oveja hace lo propio con el corderillo. Si conoces la Naturaleza, debes amarla y protegerla. Natura es la fuente de la vida, la que nos permite vivir, con su aire limpio, con las aguas de los ríos frías y transparentes, con sus paisajes montañosos, con sus valles, con sus dehesas, con sus bosques, con sus árboles frondosos, con sus matorrales que fijan la tierra y permiten la vida de reptiles, mamíferos e insectos, además de las numerosas aves que habitan en los espacios naturales y urbanos.

 

«Lo que se conoce se ama y se trata de proteger. Si desaparece el paisaje y la vida que lo mantiene, la gente desaparece, se produce el despoblamiento»

 

En mi libro S.O.S. Emergencia climática (Utopía Libros, 2020), prologado por Federico Mayor Zaragoza y Francisco Casero, señalo en el capítulo VII dedicado a Darwin, Colapsología y la Sexta extinción: “Nos hallamos ante la Sexta extinción masiva que habría comenzado hace 10.000 años, con valores de entre cien a mil veces mayores que las consideradas naturales, uno de los aspectos que caracterizan al Antropoceno. En abril de 2017, la lista roja de especies amenazadas publicada por la UICN contabilizaba más de 7.000 especies en peligro de extinción”. En mi libro me hago eco de otro libro de Miguel Delibes de Castro, VIDA, la Naturaleza en peligro, donde el actual presidente del Consejo de Participación de Doñana y exdirector de la EBD estima que hay 13 millones de especies en el Planeta, aunque sólo se han descrito 1,75 millones. Se conocen 4.400 especies de mamíferos, 7.000 especies de reptiles, 5.000 anfibios, 20.000 especies de peces, y el grupo más numeroso el de los insectos, del que se conocen entre 800.000 y 950.000 especies, y la mitad de ellos son escarabajos, o coleópteros como los denominan los zoólogos. Las mariposas (lepidópteros) llegan a 140.000 especies, y las avispas, abejas y hormigas suman 120.000 especies. De mosquitos y moscas hay unas 110.000 especies, 80.000 especies de arañas, garrapatas y escorpiones. Y así, la lista continúa. En el reino de las plantas están descritas 280.000 especies. Musgos, helechos y especies próximas suman 37. 000. De hongos y setas se han descrito entre 60.000 y 70.000 especies. Según la FAO, el 17 por ciento de las 8.700 razas de ganado del mundo se hallan en peligro de extinción. Cinco especies animales (vaca, oveja, cabra, cerdo y pollo) aportan el 31 por ciento del consumo diario medio de proteínas del ser humano.

George Perkins Marsh (1801, Vermont, EEUU – 1882, Reggello, Italia) señalaba a mediados del siglo XIX: “La dieta vegetariana es más respetuosa con el medio ambiente que la dieta de carnívoro”, y también que “con la riqueza y el consumo llegaba la destrucción”. Perkins Marsh, en su libro Man and Nature (Hombre y Naturaleza), nos dice: “Si no cambiamos, el Planeta acabará en un estado de superficie destrozada, excesos climáticos, y podríamos llegar a la extinción de la especie humana”.

 

«La Naturaleza se ve amenazada por el Cambio Climático que los hombres hemos provocado en estos decenios anteriores. Si queremos mitigar y adaptarnos al Cambio Climático, pensemos en lo global y actuemos glocalmente»

 

En junio la Sierra Bermeja, en Málaga, ha vuelto a verse afectada por un incendio que ha devorado 4.866 hectáreas, pero es que en agosto-setiembre de 2021, en esa misma sierra y en el Valle del Genal, el fuego arrasó más de 8.000 has con unas condiciones 30/30/30 (menos de un 30 por ciento de humedad, más de 30 grados de temperatura, y vientos de más de 30 km/h). En aquel incendio perdió la vida Carlos Martínez Haro, bombero forestal de Almería. ¿Cuántas especies de árboles, plantas, insectos, vertebrados, aves, se perdieron en ambos incendios? La ola de calor sufrida en junio con varios días seguidos en los que la temperatura superó los 40 grados C en varias zonas de España pudo ocasionar otros incendios en nuestro país, en Navarra, en Zaragoza, pero lo peor ocurrió en la Sierra de la Culebra, en el Oeste de Zamora, donde un devastador incendio calcinó más de 30.000 has, en el mayor incendio forestal ocurrido en España en lo que llevamos del siglo XXI. Manifestantes castellanos leoneses, y zamoranos en particular, han pedido la dimisión del presidente Alfonso Fernández Mañueco y del consejero de Medio Ambiente, el también popular Juan Carlos Suárez-Quiñones, ya que el operativo contra incendios no estaba operativo al cien por cien, sólo intervino un 25 por ciento de los efectivos, porque hasta el primero de julio no se pone en marcha el total de efectivos. Las voces de protesta no entienden que ante los avisos de la ola de calor no se tomarán medidas preventivas y señalan que si hubiera estado operativo el dispositivo de incendios al cien por cien el incendio se hubiera sofocado la primera noche. Parece que el origen fueron las altas temperaturas y varios rayos provocados por una tormenta. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó la zona siniestrada y anunció una inversión de 2 millones de euros para restauración forestal. Y vuelvo con la pregunta de más arriba. ¿Cuántas especies de flora y fauna habrán desaparecido con este importante incendio?

Lo que se conoce se ama y se trata de proteger. Si desaparece el paisaje y la vida que lo mantiene, la gente desaparece, se produce el despoblamiento. Zamora, esa zona de Castilla y de España, ya de por sí despoblada, sufre ahora este revés que alejará a la gente del lugar. Nos hallamos ante un verano caluroso. Año tras año vemos el avance del Cambio Climático. La concentración de CO2 en la atmósfera en partes por millón en un nivel seguro es de 350 ppm. Hace diez años estábamos ya en 396 ppm. Al día de hoy estamos en 420 ppm., un índice perturbador e insostenible. Una colilla arrojada desde un coche, una negligencia con el fuego en el monte, una quema de rastrojos puede provocar un desastre natural que costará decenios restaurar, si es que se consigue. Seamos prudentes y cuidemos lo que amamos. La Naturaleza se ve amenazada por el Cambio Climático que los hombres hemos provocado en estos decenios anteriores con la deforestación masiva, el consumo desmedido y una forma de vida que arroja a la atmósfera Tm de CO2 que nos impedirán vivir en el futuro que esperemos sea muy lejano. Si queremos mitigar y adaptarnos al Cambio Climático, pensemos en lo global y actuemos glocalmente.

 

Foto de Matt Palmer en Unsplash

 

 

 

 

 

 

 

Ezequiel Martínez
Periodista y escritor

 

 

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