Daniel García Lázaro, de Ecoterrae: «El sector privado fomenta nuevas oportunidades de desarrollo personal»

Daniel García Lázaro está al frente de Ecoterrae, una consultora que se dedica a asesorar y diseñar planes de desarrollo sostenible a las cada vez más numerosas empresas que toman conciencia de que tenemos que hacer las cosas de otra manera.

 

Cumplir con objetivos sostenibles es una cuestión que si algo acumula en los dos últimos años es neófitos. No se dice aquí esto a mal, ni mucho menos, aunque las tendencias que irrumpen de manera tan brusca en lo que hasta ese momento era la normalidad arrastran que haya un montón de «pollos sin cabeza». Al menos hay una intención, y por seguir con las frases hechas «es lo que cuenta». Y mucho. Solo necesitan un buen guía para que esa intención desemboque en acciones reales que generen el cambio necesario. En Sevilla, ese guía es Daniel García Lázaro, el nombre al frente de Ecoterrae, una consultora que se dedica a asesorar y diseñar planes de desarrollo sostenible a las cada vez más numerosas empresas que toman conciencia de que tenemos que hacer las cosas de otra manera. Nos atiende al teléfono, muy interesado en la labor de este medio pues, en su disciplina, persigue los mismos valores que su equipo de trabajo, para hablar de este proyecto y de la urgencia de reaccionar contra la amenaza climática.

 

 

– Para empezar, tengo una pequeña duda. Llegué hasta vuestra actividad porque vi que el año pasado fuisteis premiados con Idea Sostenibles por BBVA y Grupo Joly, pero la idea presentada no era Ecoterrae, sino Climaction Solution. ¿Forman parte del mismo proyecto?

– Sí, Climaction Solution es una nueva empresa que montamos hace un año.

– Es decir, Ecoterrae es anterior.

– Sí, cumple en este 2022 su décimo aniversario.

– ¿Se dedican a lo mismo?

– No, hay diferencias. Ecoterrae es una consultora ambiental especializada en Cambio Climático y Sostenibilidad. Algo más artesanal, por así decirlo. Una consultoría estratégica. Y Climaction es una consultora de servicios digitales. Lo que hemos hecho con Climaction es digitalizar los servicios de cálculo de huella de carbono que dábamos en Ecoterrae para que las pymes se pudieran sumar sin tener en cuenta esa barrera económica que pudieran tener. Es entonces para que cualquier empresa que tenga la intención de unirse a la lucha contra el Cambio Climático pueda hacerlo pese a no disponer de los medios. Una democratización del cambio necesario. Efectivamente, lo que hemos hecho con Climaction es reducir costes. Reducir también la carga de trabajo de los técnicos, para dar el acceso a pymes.

– ¿Los clientes, las empresas, suelen llamaros o buscáis hacer propuestas?

– No vamos haciendo propuestas. Por ejemplo, hoy hemos hecho un webinar con la Cámara de Comercio, nos vamos dando a conocer… Hacemos mucha labor prospectiva y de difusión, tanto de los ODS como la lucha contra el Cambio Climático, que es el ODS número trece y que es donde más impactamos nosotros como empresa. Hacemos mucha formación, mucha difusión de información y tal. Proyectos como Forevergreen, que hicimos para el Betis, por ejemplo, nos ayudan a poder llegar a más gente.

 

«Yo creo en la fuerza del sector privado para fomentar nuevas oportunidades de desarrollo personal en el trabajo. Creo que por ahí es el camino por donde la persona no solo puede salir de esa pobreza económica, sino también de una pobreza en valores, espiritual, de la persona»

 

– Y los clientes que os llegan, ¿suelen venir ya con un ODS en mente?

– Normalmente no. Tanto grande como mediana y pequeña empresa, a no ser que esté dentro del sector, buscan poner el foco en lo que ellos creen que hacen en materia de desarrollo sostenible. Pero hay que guiarlos mucho, incluso hay que hacerles ver cosas que no saben que están haciendo dentro de los diecisiete ODS. A lo mejor llevan ya un camino recorrido en alguno de ellos y no se han dado cuenta. O pueden hacer acciones en alguno en concreto que tampoco sabían. Nuestro trabajo ahí es bajar un poco la pelota al suelo y que esto no sea algo raro, como de venta de humo, sino que sea real y que tenga impacto en las organizaciones y en las personas que la forman.

– ¿Se puede crear un proyecto de sostenibilidad para cualquier empresa sea cual sea su naturaleza? 

– Siempre se puede hacer. Toda empresa que esté en un mercado, por muy pequeña que sea, incluso un autónomo con muy pocos empleados en nómina, puede tener impacto sobre el trabajo decente, que está en el ODS dieciocho, o puede tener impacto en el cinco, que es el de igualdad. Incluso en el tema medioambiental, contribuyendo con proyectos de ciudades sostenibles o cuidado del medio ambiente. Al final todos podemos poner nuestro granito de arena como empresa o como individuo en nuestros hábitos diarios. Desde las empresas de mayor volumen, que operan en sectores donde pueden tener una degradación del ambiente, con consecuencias para el medio acuático o de residuos, sin duda, se puede hacer mucho. Nosotros trabajamos con empresas de minería, por ejemplo, que ahí se tocan prácticamente todos los ODS, pues es más fácil. Pero cualquier empresa puede encontrar algo.

– No hay excusa. Quien no lo hace es porque no quiere.

– Bueno, porque no quiere o porque no han puesto atención. A lo mejor hacen cosas y no lo saben. O a veces es porque no ven a corto plazo el beneficio. Que algunas veces somos demasiado cortoplacistas, vamos buscando el beneficio inmediato. Pero lo que está claro es que, como se dice, el futuro será sostenible o no será. Si no se empiezan a hacer cambios, nos vamos a cargar esto a marchas forzadas. Es lo que nos queda. Cambiar el modelo productivo, apostar por la circularidad de los residuos, tratar de devolverlos a la cadena de producción… En fin, todo lo que ya sabemos pero llevándolo a la realidad. Esto es algo serio. Son los nuevos modelos de producción y así lo han entendido también «los que mueven los dineros», porque al final las grandes corporaciones financieras mundiales han apostado por esto y eso va a traer que todos los proveedores de estas grandes empresas tengan que ponerse las pilas.

 

«Algunas veces somos demasiado cortoplacistas, vamos buscando el beneficio inmediato. Pero lo que está claro es que el futuro será sostenible o no será. Si no se empiezan a hacer cambios, nos vamos a cargar esto a marchas forzadas»

 

– Un informe de OECA sobre las responsabilidades de los empresarios hablaba precisamente de eso, de que hay un alto porcentaje de empresarios andaluces que han integrado los ODS pero no ven que causen ningún efecto. Según tu experiencia, Daniel, ¿se llevan a cabo políticas de sostenibilidad porque es un valor de mercado al alza que luego decepciona o se dan cuenta de que es hora de hacer algo que está por encima de los beneficios económicos?

– No conozco el informe. Yo te decía que el cortoplacismo no casa con este tipo de medidas. Esta mañana hablaba con un conocido que trabaja en Alemania en una empresa similar a la nuestra, algo más grande, y me decía sobre la concienciación de las sociedades que, sin duda, una sociedad centroeuropea está más concienciada que nosotros, pero las nuevas generaciones aquí en España, impulsadas también por políticas europeas y por estrategias de empresas a nivel global, esto es un must, una obligación. De hecho se están ya promulgando leyes en nuestro sector concreto de lucha contra el Cambio Climático, de cálculo de medición de la huella de carbono, compensación de emisiones… es decir, esto ya no va a parar.

– La Agenda 2030 se publicó en 2015. Podemos estar ahora a medio camino hasta el fin del plazo. Desde que empezasteis en Ecoterrae, conforme se va acercando ese fin, ¿estáis notando un aumento progresivo de las empresas que empiezan a tomar conciencia?

– Sí, las empresas cada vez se alinean más con el desarrollo sostenible. También está la Agenda 2030, que está propulsada desde Naciones Unidas, pero que la Unión Europea también la lleva por bandera. Y ahora con toda la cuestión de nuevos fondos europeos, tras la pandemia, y todos los planes de recuperación, los jóvenes se han convertido en una herramienta para medir todas las financiaciones que se van a llevar a cabo. Se han sacado nuevos servicios para la medición de cómo estas nuevas inversiones están en común con los objetivos de la Agenda 2030.

– Para terminar, la Unión Europea coloca la erradicación de la pobreza como el principal objetivo de la Agenda 2030. ¿Está de acuerdo con esta urgencia o considera otras prioritarias? 

– La pobreza, sin duda, es una gran urgencia. No podemos hablar de calidad de la educación o de energías renovables o de agua limpia y sanidad si no eliminamos la pobreza. Para mí, como empresario, la pobreza va unida a otro ODS, que es el del trabajo decente y el crecimiento económico. Yo creo en la fuerza del sector privado para fomentar nuevas oportunidades de desarrollo personal en el trabajo. Creo que por ahí es el camino por donde la persona no solo puede salir de esa pobreza económica, sino también de una pobreza en valores, espiritual, de la persona. Desde ese punto de vista sí estoy de acuerdo con que la pobreza es uno de los problemas más urgentes a solucionar.

 

 

 

 

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