Isamar Cabeza: «Nuestra esperanza es que los niños traten al planeta mejor que nosotros»

Isamar Cabeza es una escritora y poetisa sevillana autora de novelas y poemarios como La isla violeta y Poemas, tankas, haikus y otros cuentos. Y es también directora creativa de Technolita y el planeta azul, un libro educativo infantil diseñado para desarrollar los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 con el objetivo de concienciar a los más pequeños de la necesidad de un cambio social. A nuestro encuentro con Isamar también asistió Yeraida, la ilustradora de los cuentos, para aportar su labor en el proyecto.

 

Una entrevista de John Lucey.

 

 

– ¿Puedes describir Technolita y el planeta azul y contarnos cuál es la intención de este proyecto?

Technolita y el planeta azul es un libro compuesto por diecisiete cuentos infantiles basados en los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible comprendidos dentro de la Agenda 2030. Nuestra intención con esta serie de cuentos es hacer ver a los más pequeños las necesidades de un cambio a nivel social. Es fundamental que empiecen a tomar conciencia sobre el cuidado de nuestro planeta; por ende, del medio ambiente. Los ODS también recogen temas muy importantes que deben ser tratados con urgencia, como son los temas de la pobreza, la discriminación de cualquier tipo o la desigualdad de género. Nuestra esperanza es que los niños traten al planeta mejor de lo que lo hacemos ahora, mostrándoles una serie de valores, como la empatía al prójimo, desde una edad temprana. Por describir un poco la obra, os puedo decir que el narrador de todos los cuentos es un simpático robot reciclado llamado Technolita, que da nombre al libro. Cada cuento va acompañado por dos ilustraciones y al final del libro hay una sección de actividades por cada uno de los cuentos en la que los niños pueden practicar lo aprendido en la historia. Nuestra intención es hacer llegar nuestro libro a los niños y niñas de nuestro país, así que sería un sueño que pudiera incluirse en la asignatura de “valores éticos” como base para una enseñanza ética y medioambiental. 

– ¿Cuál es tu papel en esta aventura editorial?

– Yo me he encargado de la parte creativa, concretamente del contenido literario. La obra no queda completa sin hablar de las ilustraciones de Yeraida, quien fue trabajando sobre cada cuento dándole a cada uno dos ilustraciones acordes a la historia narrada. Hay que añadir que ella fue también quien creó el vídeo describiendo el proyecto, doblándolo ella misma. Ese primer vídeo descriptivo se puede ver en Youtube. Pero en este proyecto no estamos solas. El verdadero artífice o la persona que tuvo la iniciativa de convertir los diecisiete ODS en cuentos fue Juanjo Conejo, el director del proyecto, que se encarga de darle visibilidad para intentar alcanzar nuestro objetivo. Toda esta maravillosa aventura comenzó allá por el 2018. Un encuentro casual hizo que nos pusiéramos en contacto y que me planteara escribir los cuentos. Por supuesto, acepté, me pareció una muy bonita iniciativa y algo necesario. 

 

«El narrador de todos los cuentos es un simpático robot reciclado llamado Technolita. Al final del libro hay una sección de actividades por cada uno de los cuentos en la que los niños pueden practicar lo aprendido en la historia»

 

– ¿Existe un colectivo en especial o una franja de edad a quien vayan dirigidos los cuentos? 

– El libro está enfocado principalmente a niños y niñas de entre ocho y diez años. Por eso lo hicimos en formato cuento, porque pensamos que era la mejor manera de conectar con ellos. Nos dimos cuenta, después de leer mucho sobre el tema, que esa franja es precisamente en la que son más receptivos. Con esto quiero decir que aún su mente no está intoxicada de creencias limitantes, ni patrones heredados que ya no dejan pensar libremente, ni decidir ya no por la razón sino por sus sentimientos. Se podría decir que es la mejor edad para asimilar y aprender, porque siguen conectados a su esencia, empiezan a dar sus primeros pasos como seres autónomos y su raciocinio está en plena ebullición. Estoy convencida de que se aprende por emoción y, sin duda, estos cuentos van a dejar huella por los sentimientos que despiertan. Aun así, nuestro mayor deseo es que los cuentos también sean leídos por padres y profesores con la intención de que interactúen mayores y pequeños, y así todos tomen conciencia de la gravedad del asunto. 

– ¿Cómo decidiste que el narrador del libro fuera un robot? ¿Y cómo se te ocurrió el nombre Technolita? 

– En los inicios a Juanjo se le ocurrió la idea de que el narrador de los cuentos fuese un robot. Partiendo de esa idea que a todos nos gustó, Yeraida se ocupó de darle forma y fue a ella a quien se le ocurrió el nombre de nuestro querido robot, como también del título del libro. Technolita tenía que ser un robot especial que, aparte de ser el narrador de las historias, fuera ejemplo de los valores recogidos en cada cuento. Por eso se decidió que estuviera construido con elementos de desecho, piezas recicladas como sus brazos, ya que uno de ellos es un palo de selfie y el otro es una pinza.

 

 

– ¿Cómo imaginas el futuro de Technolita? 

– Algún día nos gustaría que Technolita se convirtiera en un juguete real con sus diecisiete botones en el pecho y que al pulsar sobre cualquiera de ellos narrara el cuento correspondiente. Es uno de nuestros deseos, aunque lo más importante y prioritario sería que llegara a todas las clases de todos los colegios de España. Nos gustaría que se tradujese a otros idiomas y que no existieran fronteras que lo detuvieran… Soñamos en grande, somos grandes soñadores. 

Por lo pronto, hay buenas noticias desde Barcelona, lugar de residencia de Juanjo. Aunque por mi parte prefiero esperar a que se materialice para hablar de ello. Encontrar entidades que nos ayuden a financiar el proyecto es la parte más ardua y lenta de todo el proceso. 

– ¿Cuáles fueron las mayores dificultades para crear este libro?

– Establecer muy bien las diferencias entre los objetivos. Algunos se asemejan tanto en cuanto al tema que desarrollan que me resultó muy difícil elaborar una nueva historia teniendo casi el mismo tema de base. Por poner un ejemplo, los objetivos once y doce se enfocan ambos en el modelo de producción sostenible, solo que el once tiene como enunciado “lograr ciudades y comunidades sostenibles” y el doce es “garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles”. Como este caso hay varios. En definitiva, ha sido un trabajo duro que nos ha llevado más de un año de dedicación plena, pero estamos muy contentos con el resultado. Lo más importante para el equipo de Technolita y el planeta azul es que, aunque lento, el proyecto empieza su andadura. De hecho, nos sentimos orgullosos de haber recibido uno de los cinco premios al proyecto social más interesante por la Universidad Complutense de Madrid. Que en plena pandemia nuestro proyecto fuera galardonado con tal distinción nos motivó a seguir luchando por su reconocimiento y visibilidad.

 

«Algún día nos gustaría que Technolita se convirtiera en un juguete real con sus diecisiete botones en el pecho y que al pulsar sobre cualquiera de ellos narrara el cuento correspondiente. Nos gustaría que se tradujese a otros idiomas y que no existieran fronteras que lo detuvieran… Somos grandes soñadores»

 

– ¿Dónde puede dirigirse alguien interesado en este proyecto para obtener más información? 

– Se pueden poner en contacto con nosotros a través del correo-e proyectotechnolita@gmail.com. La web está en fase de creación, pero en mi perfil de LinkedIn (Isamar Cabeza) también se puede acceder a información sobre el proyecto. 

– Por último, ¿tienes alguna historia favorita del libro? 

– Me gustan todas, pero hay una historia sobre una niña a la que no se le permite estudiar que me hace tenerle un especial cariño. Ese cuento refleja la desigualdad a nivel educativo y la discriminación por género. Creo que el hecho de que la distinga de las demás no es solo por el tema que se trata, sino porque sus ilustraciones me emocionan más que otras. 

 

 

La sevillana Isamar Cabeza, directora creativa del proyecto sostenible ‘Technolita y el planeta azul’.

 

 

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