Manuel Álvarez (Woodswallow): «No priorizar la sostenibilidad es poco responsable ética y empresarialmente»

Manuel Álvarez Ortega dirige Woodswallow, una empresa tecnológica con visión global que nace para mejorar la vida de las personas a través del diseño de productos del Internet de las Cosas. Una firma especializada en productos para la gestión inteligente y eficiente de la energía, así como en electromovilidad. Su sede está en el Parque Científico y Tecnológico de la Cartuja, Sevilla.

 

«Sevillano emigrado a Londres por trabajo» suena a precariedad laboral. A eso de que año tras año quienes terminan sus estudios se van a la Gran Bretaña a fregar platos mientras esperan a que un día salte la liebre. Un situación que choca de frente contra las metas que la Agenda 2030 en cuestiones de derechos de los trabajadores y las trabajadoras. Afortunadamente, sevillanos como Manuel Álvarez, ingeniero de Telecomunicación por la Universidad de Sevilla y fundador de la empresa Woodswallow, dan una nueva connotación al perfil. Desde Londres, a donde según nos cuenta se fue por cuestiones laborales y personales, fundó en 2017 en la capital andaluza esta empresa dedicada a la gestión inteligente y eficiente de la energía. Una historia de emprendimiento y compromiso con la sostenibilidad que nos narra desde su lugar de trabajo en Londres.

 

 

– Creo que lo mejor para quien no conozca su empresa será que nos explique qué es Woodswallow.

– Woodswallow somos una empresa tecnológica con visión global que nace para mejorar la vida de las personas a través del diseño de productos del Internet de las Cosas, siendo especialistas en productos para la gestión inteligente y eficiente de la energía, así como en electromovilidad. Nuestra sede está en Sevilla, en concreto en el Parque Científico y Tecnológico de la Cartuja, y nos dedicamos a ayudar a empresas que quieran sacar este tipo de productos al mercado. Damos soporte a lo largo de todo el ciclo de desarrollo: desde el planteamiento del caso de negocio a la definición de las características del producto, su desarrollo, testeo, certificación, soporte y mantenimiento.

– Creo que nos atiende desde su trabajo en Londres, pero la empresa, hasta dónde yo sé, es sevillana. ¿Qué hace allí Woodswallow?

– Sí. Aunque la empresa está ubicada en Sevilla, yo resido en el Reino Unido desde hace varios años por motivos personales, pero también profesionales. Soy sevillano y me gradué en Ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidad de Sevilla, pero este fue el mercado donde comenzamos a ofrecer nuestros servicios y donde están la mayoría de nuestros clientes. Siendo así, el hecho de que yo esté en Reino Unido nos permite estar más cerca del cliente y tener un mayor conocimiento tanto de sus necesidades como del sector y de las nuevas tendencias. Es precisamente esta cercanía y adaptación una de las cosas que más valoran y agradecen las empresas con las que trabajamos.

– Vamos a uno de los temas principales que nos traen a esta charla. El 16 de abril se celebra el Día del Emprendedor. Supongo que es momento de felicitarle y de que nos cuente cómo se formó Woodswallow.

– Gracias. Yo siempre tuve inquietud por emprender. Es cierto que no es un camino sencillo. Está lleno de obstáculos y hay que arriesgar. Pero para mí es una gran satisfacción ver cómo estamos pudiendo crear empleo tecnológico en Sevilla año tras año. Creo que hay que incentivar a los jóvenes que tienen esta inquietud, animarlos a que lo hagan. Por desgracia hay poca cultura emprendedora en Andalucía, aunque en los últimos años parece que estamos viendo muchas iniciativas y un ecosistema de startups tecnológicas cada vez más rico. Es un primer paso. Lo que espero es que tanto desde el ámbito público como desde el privado se apoye a las pequeñas empresas andaluzas para que sigan creciendo.

 

«En Andalucía, durante los últimos años, parece que estamos viendo muchas iniciativas y un ecosistema de startups tecnológicas cada vez más rico. Es un primer paso»

 

En nuestro caso, Woodswallow nació cuando identificamos una necesidad de falta de talento específico en un campo en el que el equipo fundador tenía amplia experiencia. Allá en 2015, el –desafortunadamente, ahora extinto– Ministerio de Energía y Cambio Climático del Reino Unido puso en marcha un programa nacional de despliegue de cincuenta millones de contadores inteligentes y treinta millones de dispositivos de comunicación para el que hacía falta desarrollar productos con características técnicas definidas por el mismo gobierno y que, por lo tanto, no estaban aún disponibles comercialmente. Esto llevó a muchas empresas a querer atacar el mercado, creando una lucha por el talento local capaz de desarrollar este tipo de tecnología. Yo trabajaba por aquel entonces para una de estas compañías tecnológicas que se había adjudicado ya varios concursos en el ámbito del programa. En 2017, viendo que la lucha por el talento continuaba y que conocía a un grupo de ingenieros con amplia experiencia en el sector, decidimos ofrecer nuestros servicios de desarrollo desde Sevilla al Reino Unido. Empezamos con un pequeño equipo de seis personas y una estrecha colaboración con la Universidad de Sevilla. Poco a poco, nuestro cliente fue ofreciéndonos más y más proyectos, y fuimos haciendo crecer la empresa progresivamente. Hoy, Woodswallow cuenta con más de cincuenta empleados y hemos desarrollado productos para mercados de todo el mundo.

– La otra cuestión que motiva esta conversación es la necesidad de un futuro sostenible. Supongo que estará familiarizado con los ODS de la Agenda 2030. ¿Cuál es la aportación de su empresa al compromiso con la sostenibilidad? ¿Qué tipo de acciones o políticas llevan a cabo?

– Nuestra actividad se desarrolla principalmente alrededor de objetivos de la Agenda 2030, como son Salud y Bienestar, Agua Limpia y Saneamiento, Energía Asequible y No contaminante, Industria Innovación e Infraestructura, Trabajo decente y Crecimiento Económico, Ciudades y Comunicades sostenibles, y Acción por el Clima. En Woodswallow estamos convencidos de que toda empresa debe desarrollar sus actividades teniendo siempre la contribución a la sociedad como último sentido y justificación. Nuestra forma de ejercer esta función social, y este es nuestro firme compromiso, pasa por dos frentes. Por un lado, contribuir a la creación de empleo local y de calidad, y por otro. por la difusión de la importancia de la gestión eficiente y responsable de la energía y de las tecnologías que las hacen posible. Aparte del alineamiento de nuestra actividad empresarial con la Agenda 2030, tenemos acciones continuas para promulgar internamente los valores detrás de estos objetivos. Ni que decir tiene que la igualdad está implantada desde la fundación de Woodswallow. La empresa lleva a cabo acciones periódicas para reforzar la importancia de los objetivos, como, por ejemplo, la reciente adhesión al reto Smart Mobility Cartuja, comunicaciones internas sobre medidas cotidianas para el ahorro energético, formación interna sobre el funcionamiento del mercado energético y la importancia de su sostenibilidad o simples acciones como el cambio en la oficina de café en cápsulas a café en grano.

 

«En Woodswallow estamos convencidos de que toda empresa debe desarrollar sus actividades teniendo siempre la contribución a la sociedad como último sentido y justificación»

 

– A menos de ocho años para la fecha límite para la consecución de los ODS, todavía existen empresas que se saltan parámetros como el respeto al medio ambiente, la igualdad, contratos respetuosos con los derechos de los trabajadores… Y eso solo en España. Ahora mismo se están formando nuevas generaciones de personas emprendedoras que tendrán que decidir sobre la ética de sus futuras empresas. ¿Qué les aconseja en materia de sostenibilidad y qué desaconsejaría por completo?

– Mi consejo a las nuevas generaciones de emprendedores sería doble. Por un lado, que se formen ellos mismos en materia de sostenibilidad. La tarea del emprendedor es difícil y son muchos palos los que hay que tocar, desde estrategia corporativa a gestión de personas y económica, desarrollo de negocio, marketing y comunicación… Creo que un buen emprendedor debe intentar formarse en un poco de todo, y la sostenibilidad no debe ser excepción. Por otro lado, les recomendaría que tengan la sostenibilidad en mente desde el principio y la tengan en cuenta a la hora de definir los valores corporativos. Aunque nunca es tarde para incorporarlos, todo lo que se haga desde el principio estará más arraigado en la cultura de la empresa. Con respecto a qué les desaconsejaría por completo: pensar que la sostenibilidad es algo no prioritario o que no añade valor a la empresa y dejarla de lado o para más tarde. No creo que sea así. Muchos estudios muestran el mayor éxito de empresas en las que la sostenibilidad está muy arraigada en su cultura empresarial. Creo que no priorizar la sostenibilidad no solo es algo poco responsable desde un punto de vista ético, sino también desde el punto de vista de resultados empresariales.

– Muchas de las personas entrevistadas coinciden en eso de que «el futuro será sostenible o no será». ¿Ha pasado de ser una cuestión de conciencia a ser una cuestión empresarial? ¿Cree que las empresas que no integren en su RSC acciones relacionadas con los ODS irán quedando al margen del mercado?

– Negar que “el futuro será sostenible o no será” sería negar el principio filosófico básico de no contradicción: mañana lloverá o no lloverá. No hay otra posibilidad. El futuro de la sociedad humana será sostenible o desaparecemos. No existe alternativa. Desafortunadamente, creo que aún hay demasiadas empresas y personas egoístas y cortoplacistas. Mientras puedan sacar partido económicamente de productos y servicios no sostenibles, lo harán. Parece ser que el ser humano no aprende hasta que el problema estalla. Tan solo tenemos que mirar a la situación en la que nos encontramos con Rusia ahora mismo. Aun así, yo soy positivo. Como decía antes, hay muchos estudios que muestran el mayor éxito de empresas con la sostenibilidad arraigada dentro de su cultura empresarial. Ya sea por valores éticos o por búsqueda de retorno de inversión, creo que la proporción de empresas que integren objetivos sostenibles dentro de su RSC irá creciendo rápidamente en los próximos años a raíz de las crisis energética y geopolítica a la que nos estamos enfrentando.

 

«Negar que el futuro será sostenible o no será sería negar el principio filosófico básico de no contradicción: mañana lloverá o no lloverá. No hay otra posibilidad. El futuro de la sociedad humana será sostenible o desaparecemos. No existe alternativa»

 

– La economía decide el futuro y al menos el 90 por ciento de la economía son las empresas del planeta. Tal y como se están haciendo hoy en día las cosas, ¿cómo se imagina el mundo en, digamos, un cuarto de siglo?

– Observando las tendencias tanto tecnológicas como socioeconómicas, yo creo que viviremos un incremento de empresas en el sector servicios. El auge del consumismo llevará a ello. El aumento de la automatización y las fusiones empresariales llevarán a una disminución de la jornada la laboral. Creo que la jornada laboral de cuatro días será la norma en un cuarto de siglo. En cuanto a objetivos sostenibles, soy muy positivo en la evolución del mercado energético. Creo el futuro será mayormente alimentado con energías renovables gracias a la mejora en las tecnologías de generación de estas, así como de almacenamiento distribuido. El uso de fuentes energéticas no sostenibles se reducirá a situaciones de respaldo. Creo en un paso hacia atrás con respecto al modelo hiperglobalizado que tenemos hoy en día. La oferta de productos y servicios trasfronterizos prosperará cuando tenga sentido no sólo económico, sino sostenible y resiliente. Creo que veremos un auge en empresas de productos y servicios a nivel más localizado. Soy menos optimista en cuanto a la disminución de la desigualdad, ya sea a niveles nacionales o entre mundo desarrollado y en vías de desarrollo. Creo que se podría conseguir mayor progreso ahí, no en veinticinco pero sí en cincuenta años, si se le diese un mayor empuje al ODS más importante desde mi punto de vista: la educación de calidad.

– Me he dejado para el final la pregunta más difícil. Complete el refrán A buen emprendedor…

¡Esa no es las más difícil, es la más fácil!  A buen emprendedor, solo un buen equipo le falta.

 

 

Manuel Álvarez Ortega ha realizado un MBA en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong y un Executive Máster en Administración Pública por la London School of Economics and Political Science. Cuenta con más de 15 años de experiencia en el campo de la ingeniería de telecomunicaciones y ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional vinculado al sector de la energía, en concreto alrededor de Smart Metering, Smart Grids y, más recientemente, electromovilidad.

 

 

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