Natalia Merlo, de Caramerlito: diseño de ropa con conciencia

Caramerlito apuesta por un sector, el textil, con poca representación en Andalucía y, además, atiende a unos parámetros de respeto al trabajador y con una conciencia acorde con un modelo de producción sostenible.

 

Salirse del corral laboral en Andalucía, que dibuja la mayoría de sus límites con la hostelería y demás sectores dedicados a satisfacer un turismo cada vez más salvaje no es tarea fácil. Apostar por un sector, el textil, con poca representación en nuestra comunidad y, además, hacerlo queriendo atender a unos parámetros de respeto al trabajador y con una conciencia medianamente acorde con un modelo de producción sostenible es todo un reto. Que se lo digan a Natalia Merlo y Cristian Rodríguez, fundadores de la marca de ropa Caramerlito. Desde La Janda gaditana han conseguido levantar, con mucho sacrificio, una empresa viable y con un éxito de venta considerable. Esto atestigua lo difícil que resulta hacer las cosas no ya de manera sostenible, sino «lo mejor que se pueda dentro de las posibilidades». Lo dice Natalia. Eso y todo lo que sigue.

Escuchando a Natalia, en su nave del Polígono Tres Caminos, se pueden identificar todos los desvíos que hay que salvar en el camino que se pretende seguir hacia la producción sostenible. Y será casualidad que también son tres. Por un lado se necesita de empresarios dispuestos a sacrificar un enriquecimiento rápido y fullero en pro de una forma ética y responsable de producir. Por otro lado, debe haber una vía legislativa menos empedrada. Y, finalmente, un público vigilante con lo que consume. Puede que lo más difícil sea esto último. Y no por falta de conciencia, sino de recursos económicos. Ir a lo barato será la opción más común de los consumidores mientras los empresarios, a la hora de pagar sueldos también vayan a lo barato y el Estado lo permita.

Diseñar y confeccionar ropa es una cuestión de estilo. Y el cómo hacerlo marca el de Caramerlito.

 

 

Respeto al trabajador y la trabajadora, visibilidad de la mujer y Andalucía. ¿Cómo se crea, mantiene y crece una empresa sobre estos pilares?

La verdad es que no tengo ni idea porque no sé cuál es el punto de partida en el que dices «empiezo». Si es algo que forma parte de ti, como en este caso, el diseño y la costura forman parte de mi desde siempre, pues creo que cuando estás dentro es cuando ya te das cuenta. Y cuando empiezas a mirar atrás es cuando ves todo lo que has hecho y el nivel en el que estás y empiezas a ponerte metas y darle forma al proyecto y a saber a dónde quieres llegar. Y empiezas a poner pautas. Entonces, claro, el tema de Andalucía ligado al proyecto es porque de casualidad estamos aquí en Andalucía. Si por ejemplo nos hubiésemos ido fuera, a Alemania, sabemos que la empresa hubiese crecido más rápido y más que el punto en el que estamos ahora mismo. Pero bueno, por h o por b, estamos aquí, hemos decidido quedarnos aquí y externalizar los trabajos que tengamos que externalizar mientras que nosotros seguimos aquí y hemos demostrado que se puede trabajar desde Andalucía. Y por supuesto que trabajas con gente de la zona y siempre desde el respeto al trabajador, de las experiencias que hemos tenido antes, dices «yo no quiero ser como ese jefe que he tenido, ni quiero que mis trabajadores se vean así» y la verdad es que se llega a tener un buen equipo de trabajo. Se crea un buen ambiente y tienes ganas de venir a trabajar. Lo notas en tus trabajadores que están bien también, con sus descansos, sus vacaciones, y cuando hay que echar horas extras porque a lo mejor estamos en una campaña pues todo se entiende perfectamente. Que el trabajo no se haga pesado y sobre todo un buen ambiente, un espacio muy creativo y que todo sea lo más agradable posible.

¿Consideras Caramerlito una marca acorde con la sostenibilidad? 

A ver. Yo personalmente, Natalia, nunca me voy a posicionar respecto a la sostenibilidad, frente al reciclaje ni nada de esto porque es muy complicado. Nosotros nos definimos como una marca consciente. Esto quiere decir que usar tejido como algodón reciclado, poliester reciclado o ecotex, tintas al agua, telcel, que es tejido que se hace con microfibras de madera… Todo eso es genial, es precioso, son tejidos maravillosos y se contribuye a que no se desperdicie ni contamine tanto. Ahora sí, hay que tener en cuenta que no hay que quedarse con «oh tengo una prenda con ecotex o poliester reciclado». No hay que quedarse solo en eso porque va mucho más allá y en todo esto entra que estamos en España. Y en España estas materias no se fabrican, lo tienes que importar. Traerlo desde fuera. Entonces ya estás contaminando. Esto lo fabricas aquí y lo envías al cliente final. Estás contaminando. O sea, es muy bonito, pero que dentro de la sostenibilidad, el biodegradable y todas estas movidas son muy complicadas y cuando eres consciente de lo que hay pues se hace lo mejor posible pero no te puedes poner una etiqueta para que después te digan «oye, es que esto lo estas haciendo mal», vale pero lo estoy haciendo lo mejor que puedo dentro de todas las posibilidades que tenemos y de las posibilidades que tenemos dentro de España que son muy poquitas. También dentro de la sostenibilidad, para mí, entran otros factores como la exclavitud o el fast fashion que no es sostenible. Vale. Yo nunca voy a decir que mi empresa es sostenible mientras que yo trabaje quince horas diarias de domingo a domingo, porque las primeras personas explotadas aquí somos yo y Cristian que somos los dueños de Caramerlito. Entonces, es lo que te comentaba. Lo de los tejidos, precioso. Ahora, aquí, en España, también hay mano de obra que no se paga, como somos los dueños de las pequeñas empresas. Y puedes decir «contrata a más gente». No se trata de contratar a más gente, se trata de que nunca es suficiente para nada. No sé si me explico. Lo digo en referencia a la pregunta sobre los trabajadores, que sí, que ellos están muy bien posicionados y respetamos todos sus derechos pero se deja de lado lo que nos cuesta eso a los empresarios y a los proyectos. Eso hace que la sostenibilidad no sea tan bonita y sea bastante complicada. Otra cosa importante dentro de la sostenibilidad es que hay muchísimas marcas que se dedican a personalizar ropa, como los «merchands» o las ropas oficiales y sacan un «merchand» de su marca y te dicen que está fabricado en España. Esto no es real. La personalización está hecha en España y por muy 100% algodón orgánico que sea esa prenda, esa prenda viene del mismo sitio del que vienen todas las marcas que se dedican a vender ropa para personalizar. Están hechas en el mismo sitio, entonces es muy fácil ponerse una etiqueta tan complicada pero hay un leve engaño y creo que no es leal a lo que significa sostenible.

 

«Yo nunca voy a decir que mi empresa es sostenible mientras que yo trabaje quince horas diarias de domingo a domingo»

 

Recientemente habéis lanzado vuestra web de venta online. ¿Puede una empresa familiar competir en ese contexto con con marcas internacionales y consolidadas?

Pues sí, hemos lanzado nueva web que puede abarcar mucho más flujo de clientes porque por suerte crecemos mes a mes y año a año. Nos superamos y nos hacía falta renovar y hacerlo todo más moderno para soportar el flujo de personas que consulta nuestros productos. No está terminada del todo pero lo indispensable ya está listo. Pero bueno, es un trabajo del día a día, como todo. Creo que nos hemos hecho un hueco porque somos bastante transparentes. No mentimos. Somos conscientes de lo que hay, de lo que se puede hacer e intentamos hacerlo todo lo mejor posible. Comunicarnos con nuestros clientes, formar una comunidad. Por supuesto, abarcar muchos estilos, fusionar muchos estilos porque no somos una secta, queremos que todo el mundo pueda vestir nuestras prendas, aunque cada uno tenga su estilo, que con nuestras prendas puedan crear su propio estilo pero sin hacer discriminaciones por forma de vestir, gustos musicales o lo que sea. Creo que eso se ha hecho notar, que nos gusta fusionar estilos. Eso unido a comunicar siempre la verdad y siendo conscientes de lo que se puede y no se puede hacer.

 

 

¿Qué obstáculos habéis encontrado o encontráis a la hora de levantar un proyecto como Caramerlito?  

El primer obstáculo que se encuentra una persona que empieza desde cero es el colchón económico. Si no lo tienes, es muy difícil. O por suerte puedes montarte unas instalaciones o de lo contrario, como nosotros, hemos ido muy poco a poco invirtiendo todo lo que teníamos en nuestro proyecto y dándolo todo al cien por cien. Es un sacrificio al que no todo el mundo está dispuesto. La verdad es que yo después de tantos años de sacrificio he llegado hasta aquí sin darme cuenta, superando todo lo que me he encontrado día tras día, y uno de los obstáculos más importantes que nos hemos encontrado en Andalucía, por supuesto, son los trabajadores, la mano de obra. Aquí no hay profesionales en nuestro sector, todos los que trabajan en nuestro equipo están enseñados por nosotros, aprenden todos los días. Aprendemos nosotros, que no dejamos de estudiar y todos nuestros trabajadores son aprendices. Aquí hay personas que ni siquiera habían cosido antes de entrar y a día de hoy cosen. E Igual ha pasado con nuestro personal de producción, diseño gráfico y marketing. Y es porque veo algo, la actitud cuenta muchísimo, más que un buen curriculum. Lo más complicado es conseguir un buen equipo. Un equipo que se entienda en el trabajo. Creo que dentro de las dificultades lo hemos hecho bien y cada vez formamos un equipo más grande y mejor.

¿Por qué merece la pena? O, dicho de una forma más optimista, ¿cuáles son las satisfacciones de apostar por un proyecto personal y con valores como el vuestro? 

Jajaja. No sabría decir si merece la pena. Simplemente es una forma de vida. Si no lo haces tu forma de vida, nunca te va a merecer la pena. Creo que la stisfacción es ver que todo lo has creado tú. Es como un hijo para ti. Lo conoces todo desde cero. Las decisiones las tomas tú y las metas las pones tú. Entonces ver cómo crece y ver que el sacrificio y el esfuerzo que haces, al mirar atrás, se nota el aumento y como van subiendo los niveles, entiendo que ahí está la satisfacción. Pero ya te digo que es una forma de vida muy difícil y muy sacrificada pero no sabría vivir ahora mismo de otra manera. Es la satisfacción de no estancarse, de querer siempre más conocimiento, realizarte profesionalmente y superarte.

Puede hacerse más desde los gobiernos para apoyar proyectos y empresas como la vuestra?

Yo he recibido mucha ayuda por parte del gobierno y de la Junta de Andalucía para impulsar mi proyecto hasta que por suerte a los pocos años de estas ayudas ya comenzó a andar solo. Pero creo que sí, que se pueden mejorar muchas cosas. Se pueden mejorar los contratos de los trabajadores. Es muy difícil, todo es muy costoso económicamente. El IVA, cuando tienes que pagarlo parece que tienes ese dinero pero realmente no lo tienes, ha estado, pero una empresa se lleva muchísimo esfuerzo económico y es verdad que el gobierno nos aprieta bastante. Habría que considerar las cuotas de autónomos y la seguridad social. Ese es el lado por el que habría que ayudar un poco más.

De la Janda al mundo. Habéis empezado a vender en el extranjero. ¿Animarías a las nuevas generaciones a apostar por un modelo económico y laboral al margen de las grandes empresas?

Bueno, eso va poco a poco. Ahora estamos cambiando de instalaciones, nos pasamos a una nave el doble de grande porque en esta ya no cabemos. Como te comentaba esto es una forma de vida, tienes que hacerlo tuyo y para las nuevas generaciones pues le diría que hay que estar muy concienciados y no venirse abajo. No hay que fijarse en lo que hagan las grandes industrias, tienes que hacer lo que tú consideras y no sabría que más decirte porque esto es muy complicado. Ahora, lo que no vale aquí es el anticapitalista que quiere ser empresario. Eres una cosa u otra. Lo que no vale es no ser una empresa legal y cobrar IVA, un IVA que no vas a devolver y luego quejarte de que no te llegan ayudas. Decir que todo tu producto está hecho por gente de la zona pero no decir que no tienen un contrato, que trabajan en sus casas. Creo que así no vamos a ningún sitio. Si quieres generar cambios y luego haces las cosas mal por detrás, lo único que estás haciendo es no cumplir las normas. No hacerlo legal. No por pagar, sino por no echar tierra sobre las empresas y que sí lo hacen bien con sus trabajadores. Pienso que si quieres crear algo, más grande o más pequeño, depende de la ambición, debes guiarte por quienes ya están en primera línea. Puede que haya cosas que no te gusten, pero te quedas lo bueno y cambias lo que no quieras para hacerlo a tu manera, acorde a tus ideales o valores.

¿Crees necesarios estos modelos de producción o simplemente son las cartas que os han tocado? 

Pienso que sí. El mejor ejemplo que te puedo dar es la crisis COVID. Con la crisis, si no hubiésemos tenido nuestra propia producción, hubiésemos sufrido la crisis de verdad, como le ha pasado a muchísima gente. Sin embargo, con el COVID, hemos remontado y nos hemos superado por la suerte de ser autosuficientes. Sí, hay problemas porque muchos materiales vienen de fuera y el español es muy limitado. Con esta crisis se ha demostrado que si dependes al cien por cien de otros países, vas mal. Que puedes generar una crisis en tu negocio y que hay que empezar a ser autosuficiente. Con esto no quiero decir autárquicos, estamos en un mundo globalizado, debemos aprovechar todo lo bueno, las tecnologías y las comunicaciones, pero intentar depender del resto lo menos posible.

¿Qué pensáis de las estructuras de fabricación y comercio como el fast fashion y su modelo de sobreproducción y mano de obra barata? 

Que cada uno haga lo que quiera. Yo sé lo que yo hago. Pero también el concepto que tenemos sobre «fast fashion» hay que cambiarlo un poco. No todas las marcas fabrican con niños ni explotando. China ha remontado muchísimo, tienen una clase media, de trabajadores como nosotros, y ha cambiado mucho la cosa. Entiendo que aún hay explotación y que las industrias muy grandes aún tiran de ella, pero bueno, que cada uno lo haga lo mejor o lo peor que quiera. Lo importante es que sepas qué compras y dónde compras y eso ya es decisión del consumidor. También pienso que si esto sigue ocurriendo es porque el cliente lo reclama. Si consumes prendas a dos y tres euros, habrá prendas a dos y tres euros. Pienso que el protagonista de esto es el cliente final, las grandes industrias lo que hacen es aprovecharse de la necesidad.

 

El equipo de Caramerlito. A la izquierda, Natalia Merlo.

 

 

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