Sonia Sánchez (El Jarrillo Lata): «La gente ya entiende qué es el residuo cero»

Sonia Sánchez Navarro gestiona en la sevillana calle Feria un negocio de residuo cero, El Jarrillo Lata. Ya sabéis el dicho: eres más apañao que un… A la venta, cosas útiles, de toda la vida, comercio justo, consumo responsable. «Esa era la idea: motivar a la gente para ser crítica y pensar», dice.

 

En 2018, Sonia Sánchez Navarro abrió una tienda de residuo cero, El Jarrillo Lata. Ubicada en la zona más creativa de Sevilla, la Calle Feria, esta tienda forma parte del movimiento creciente de sostenibilidad aquí en Andalucía. El Jarillo Lata es un espacio de reutilización, reciclaje y reformulación que intenta reducir los residuos que generamos cada uno en nuestras vidas diarias. Desde productos higiénicos a envases, botellas de acero y pañuelos de tela, la tienda vende productos útiles y bien hechos que se pueden utilizar toda la vida. Licenciada en Ciencias Ambientales, Sonia abrió El Jarrillo Lata como algo más que una tienda: un espacio en el que la gente puede ser crítica, pensar y contribuir a la conservación de la naturaleza.

 

Una entrevista de Sally Erritsos-Dulson.

 

 

– ¿Cómo surge el nombre de El Jarrillo Lata?
– El nombre es una frase que se utilizaba mucho, al menos aquí en Andalucía. Siempre se ha dicho “eres más apañado que un jarrillo lata”. Tradicionalmente ha sido un elemento muy útil e importante, algo que tiene muchos usos. Hoy en día sigue habiendo jarrillos de lata, aunque son diferentes, de distintos diseños, pero al final la utilidad no ha variado. Puedes utilizarlo para lo que sea, y es para todos. Esa es un poco la idea de la tienda. Son productos de toda la vida, que han existido siempre, a pesar del empuje del uso del plástico. Me gustaría volver a la antigua, volver a lo de antes, volver a lo que funcionaba.

– Entonces, ¿esa es la filosofía de la tienda? ¿Tener cosas para toda la vida?
– Sí, esa es completamente la filosofía del negocio. Al final, la mayoría de las cosas que hay en la tienda son productos que han existido siempre, pero se les ha dado un toque de diseño, una mejora, una vueltecita. Son productos como la cosmética sólida o las pastillas de jabón, los pañuelos o las servilletas de tela. O volver al vidrio para guardar los elementos y transportarlo. Son cosas que no se deberían haber perdido.

 

«Vendemos productos de toda la vida, que han existido siempre. Nos gustaría volver a la antigua, volver a lo de antes, volver a lo que funcionaba»

 

– ¿Qué más se vende en la tienda?
– Tenemos todas las cosas para tu cuidado personal. Por ejemplo, cepillos de dientes de bambú o madera, cosmética sólida, champú, jabón, acondicionador para el pelo, manteca para el cuerpo. La pasta de dientes también viene en otro tipo de formato, un poco más sostenible. La idea en general era ser responsable y ser consecuente con tu consumo, pero cerrando el círculo. No solo me vale que los productos sean eco-friendly, como se llama ahora a todo lo que es reutilizable. La idea era que fuese con productos naturales, con productos ecológicos, que fuese de mano de obra artesana, o que esa mano de obra fuese de comercio justo. Que las personas detrás de los productos tuviesen unas condiciones laborales justas. Que todo sea reutilizado, pero con todos los apellidos.

– Entonces, ¿la tienda es sostenible no solo por lo que se vende, sino también por la producción de la tienda en sí?
– Claro, sí, sí. Nuestra generación de residuos es poquísima. Nos ha costado muchísimo trabajo que todos nuestros proveedores sean ecológicos. Porque tenemos proveedores que son empresas que trabajan con productos ecológicos, pero hay otros que son empresas de toda la vida. ¿Y de toda la vida es siempre ecológico? No. Por ejemplo, hay cepillos de madera muy elaborados envueltos igualmente en plástico. Entonces, eso no tiene mucho sentido. Ha sido un poco ir educando a nuestros proveedores. La generación de nuestros residuos ahora mismo son las cajas de cartón, y la mayoría de ellas las reutilizamos. Los proveedores envían cosas en plástico, pero muy poco. Nuestra forma de actuar es bastante acorde. Hay cosas que se escapan de nuestras manos, porque no podemos evitarlo.

 

«Al final yo podría tener pañuelos de tela muy baratos si los comprara en China, pero no quiero. Prefiero comprárselos a alguien de Sevilla que los haga él mismo y que emplee algodón ecológico. Es un mercado complejo»

 

– ¿Todos los productos están fabricados en España?
– No. Bueno, yo abrí hace cuatro años, y entonces no se fabricaba casi nada en España. Todo lo tuve que traer de Europa. Muchos de los productos eran ingleses y alemanes o incluso italianos. De los productos españoles había poco o casi nada. Pero cada vez han empezado más empresas españolas a vender. Entonces, ahora tenemos una producción muy alta de productos en España y más de la mitad de mis proveedores son españoles. Pero sigue faltando y seguimos recibiendo productos del extranjero.

 

Vista de la tienda El Jarrillo Lata. Calle Feria, Sevilla. Foto: Sally Erritsos-Dulson

 

– ¿Has tenido dificultades a la hora de montar un negocio sostenible en Andalucía?
– Si lo hubiese montado en Madrid o Barcelona, o en Bristol, donde yo vivía antes, hubiera sido muy diferente. Es cierto que el público sevillano está muy arraigado a la cultura y las tradiciones. La idea de El Jarrillo Lata viene de ahí, un nombre de aquí, algo que la gente lo entendiera. Eso funciona. Pero es cierto que, como me dicen muchas señoras mayores que entran en la tienda, esa servilleta no puede costar lo que cuesta. Cuando yo era joven te cobraban por veinte servilletas lo que ahora vale una. Al final son personas con recursos económicos más limitados que están dispuestos, o les gusta la idea, pero no pueden permitírselo. Esto es lo que les contaba, que al final yo podría tener pañuelos de tela muy baratos si los comprara en China, pero no quiero. Prefiero comprárselos a alguien de Sevilla que los haga él mismo, y que emplee algodón ecológico. Entonces, claro, es un mercado complejo.

– ¿Y comprar de una manera más consciente es accesible para todos? Con respecto al precio de los productos, me refiero.
– Es complicado. Al final es cuestión de prioridades. Yo, por ejemplo, no tengo televisor. Pero si tuviese televisor no me gastaría mil euros. Para mí, un televisor es secundario e insignificante. Sin embargo, tengo un par de zapatos, y si tengo que gastar cincuenta y cinco euros en un par de zapatos bien hechos, me los gasto, porque el calzado que utilizo a diario es muy importante. Funciona un poco así. Puedes comprar una botella de agua de cinco euros o una de veinte. La diferencia es todo lo que hay detrás. Y que la botella esté hecha en condiciones laborales buenas y responsables. No estás comprando cualquier cosa, sino de muy buena calidad. Es una cuestión de prioridades y mentalidades.

 

«Puedes comprar una botella de agua de cinco euros o una de veinte. La diferencia es todo lo que hay detrás. Que la botella esté hecha en condiciones laborales buenas y responsables. No estás comprando cualquier cosa, sino de muy buena calidad. Es una cuestión de prioridades y mentalidades»

 

– ¿Tú crees que esta mentalidad de ser consciente y responsable con el consumo ha mejorado mucho?
– Sí, está mejorando mucho. Cuando yo abrí había poco en España, y ya en Sevilla hay tres o cuatro tiendas en las cuales puedes encontrar productos de este estilo. Ha mejorado un montón. Hemos avanzado muchísimo. Al principio no sabía cómo llamar a esto, y ahora ya lo del residuo cero es algo que la gente entiende. Sabe más o menos de lo que va.

– ¿Por qué has elegido la calle feria?
– Cuando supe que quería montar un negocio así, tenía que estar en esta área. Allí la gente tiene una motivación, unas ganas de aprender. Sabía que tenía que estar allí. Si tuviera que buscar una tienda así en Sevilla buscaría allí, así que allí la puse.

– ¿Cómo quieres que sea el futuro de El Jarrillo Lata?
– Pues eso es complejo. Con que se mantenga y siga para adelante es suficiente. Soy como los viejos, que se conforman con cumplir. Mientras siga existiendo y siga funcionando, y siga para adelante y siga creando conciencia, con eso tengo suficiente. Esa era la idea: motivar a la gente para ser crítica y pensar.

 

Un detalle de El Jarrillo Lata. Calle Feria, Sevilla. Foto: Sally Erritsos-Dulson

 

 

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